Subextrusión y sobreextrusión: cómo identificar cuál tienes y arreglarla

Son dos problemas opuestos que a veces se confunden porque los dos afectan al grosor y al acabado de las paredes, pero las causas y las soluciones son distintas. Antes de tocar ningún ajuste, conviene tener claro cuál de las dos tienes.
Cómo reconocer la subextrusión
La impresora extruye menos material del que debería. Se nota en:
- Huecos visibles entre líneas de la misma capa, como si no llegaran a tocarse del todo.
- Paredes más finas o débiles de lo esperado, con menos resistencia estructural.
- Superficies superiores con pequeños agujeros en vez de quedar completamente cerradas.
- Un sonido de clic o traqueteo en el extrusor, si la causa es una obstrucción.
Cómo reconocer la sobreextrusión
La impresora extruye más material del que debería. Se nota en:
- Paredes más gruesas de lo que indica el modelo.
- Textura irregular tipo “granulado” o gotas en superficies que deberían ser lisas, especialmente en las capas superiores.
- Piezas ligeramente más grandes que las medidas originales del diseño.
- Costuras (la línea donde empieza y acaba cada capa) muy marcadas y abultadas.
Causas de la subextrusión
- Boquilla parcialmente obstruida — aquí explicamos cómo detectarlo y destaparla.
- Flow rate configurado por debajo del real de tu impresora.
- Filamento enredado o con resistencia extra en su recorrido hasta el extrusor.
- Velocidad de impresión superior a la velocidad volumétrica que tu hotend puede fundir a tiempo — aquí lo explicamos en detalle.
Causas de la sobreextrusión
- Flow rate configurado por encima del real.
- Diámetro del filamento distinto al configurado en el slicer (algunos rollos varían ligeramente del 1.75mm nominal).
- Ancho de línea mal calibrado respecto al diámetro real de la boquilla.
Cómo corregir ambas: calibra el flujo
En los dos casos, el ajuste que soluciona el problema de raíz es el mismo: el flow rate. Tenemos una guía completa con el método del cubo de pared fina para calibrarlo con precisión en cualquier slicer, en vez de subir o bajar el porcentaje a ojo hasta que “se vea mejor”.
Un matiz importante: no confundir con problemas puntuales
Si el problema aparece solo en un punto muy concreto de la pieza (no en toda la impresión), probablemente no es subextrusión o sobreextrusión general, sino algo puntual: un cambio brusco de dirección donde el flujo tarda en estabilizarse, o una zona con geometría muy fina donde el efecto se nota más aunque el flujo esté bien calibrado en el resto de la pieza.
Calibrar bien el flujo una vez, por material, es de las cosas con mayor impacto en la calidad final de tus impresiones. Lo explicamos con ejemplos reales en el curso introductorio de Aprende3D.
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