Cómo hacer un presupuesto de impresión 3D para un cliente, paso a paso

Un cliente te manda un archivo (o una foto de algo que quiere replicar) y te pregunta el precio. Improvisar una cifra a ojo es la forma más rápida de perder dinero o de espantar al cliente con un precio que no sabes justificar. Este es el proceso para hacerlo bien, sin perder media hora en cada presupuesto.
1. Consigue (o crea) el archivo 3D
Si el cliente ya tiene el STL, perfecto. Si no, necesitas saber si vas a diseñarlo tú (y sumar ese tiempo al presupuesto) o si el cliente puede conseguirlo por su cuenta. No presupuestes nunca “a ojo” sin tener el archivo real: el tamaño y la geometría cambian completamente el tiempo y el material.
2. Lamina el archivo con tus ajustes habituales
Antes de dar cualquier precio, lamina la pieza en tu slicer con la configuración que realmente vas a usar (material, altura de capa, relleno, soportes si hacen falta). El propio laminador te da los dos datos que necesitas: tiempo estimado de impresión y gramos de material. Todo presupuesto que no pase por este paso es una suposición, no un cálculo.
3. Pregunta lo que el cliente todavía no te ha dicho
Antes de dar el número final, aclara:
- Cantidad: no es lo mismo una pieza que un pedido de 50 (el margen cambia mucho según el volumen).
- Acabado esperado: ¿la quiere tal cual sale de la impresora, o lijada y pintada? Esto puede duplicar el precio fácilmente.
- Plazo: una entrega urgente puede justificar un recargo si te obliga a reorganizar la cola de impresión.
- Color/material específico: si pide un filamento que no tienes en stock, súmalo al presupuesto.
4. Calcula el coste real
Con el tiempo y los gramos del slicer, suma: coste de filamento (con el desperdicio de purgas si es multicolor), electricidad, tu tiempo de mano de obra si hay post-procesado, y amortización de la impresora. Aplica el margen según cantidad — cuantas más unidades, menor margen relativo puedes permitirte porque el riesgo por unidad baja.
5. Presenta el presupuesto con desglose, no solo un número
Un precio final sin explicación genera más dudas (“¿por qué tan caro por un trozo de plástico?”). Un desglose simple (material, tiempo de impresión, acabado si aplica) ayuda al cliente a entender que no está pagando solo unos gramos de plástico, sino tiempo de máquina y trabajo.
Puedes hacer todo este proceso (calcular el desglose y generar un documento de presupuesto en PDF listo para enviar) con nuestra calculadora de precios gratuita: metes los datos del slicer, eliges la cantidad, y exportas el presupuesto ya formateado.
Si además quieres aprender a encontrar clientes y no solo a calcular el precio, lo vemos en el programa de monetización de Aprende3D.
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